Ante la APEC y la COP25, enfrentar a los contaminadores e imperialistas.

Estamos a pocos meses de que se desarrollen dos eventos internacionales en nuestro país, entre los días 16 y 17 de noviembre se celebrará la reunión anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en ingles), mientras que durante el mes de diciembre se llevará a cabo la XXV Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU, la COP25. Ambas reuniones estarán cruzadas por la tónica mundial sobre el cambio climático, tópico dirigido por la visión transnacional sobre las perspectivas del “capitalismo verde”. Dos eventos que necesitarán de la mayor respuesta política y social a nivel callejero, a su vez de una amplia discusión propositiva para forjar una alternativa totalmente distinta a los contaminadores imperialistas.

Alerta mundial por el cambio climático: COP, maquillaje transnacional.

La antesala de estos eventos fue marcada por la Semana mundial contra el cambio climático, multitudinarias expresiones a lo largo de la orbe manifestaron las alertas sobre las consecuencias de mantener la dependencia energética a base de la quema de combustibles fósiles. Un nuevo fenómeno encabezado por la juventud que exige cambios radicales para dar freno al “calentamiento global”. Un desafío enorme que abre debates e invitan a esclarecer posiciones a nivel  planetario, en los cuales los organismos gubernamentales se presentan ante la opinión pública comprometidos con la crisis a base de vestir de verde a las multinacionales.

Una aproximación a lo que nos enfrentamos es a través de los antecedentes que emana el Grupo Internacional de Expertos Sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en ingles), dependientes de las Naciones Unidas, quienes desarrollaron un último informe en agosto de este año previo a la cumbre de la ONU, que abordó el tema. Dicho informe, “El Cambio climático y la tierra”, aportó información sobre la interacción entre la desertificación, la degradación de la tierra, su gestión y la inseguridad alimentaria sobre los flujos GEI (Gases de efecto invernadero) y sus consecuencias en el ecosistema. Paralelamente Piñera era premiado por su aporte en la lucha contra el calentamiento global por el Global Citizen Award, la ironía entre el premio, los informes del IPCC y la COP radican en la deriva congénita del patrón de acumulación capitalista.

Bajo esa idea ¿Con la COP podemos revertir los efectos del cambio climático?. En primer lugar como base están los informes del IPCC, aunque en manos de representantes del capital mundial son insuficientes.

  • La Convención Marco de Naciones Unidas (CMNUCC) es un intento de dar respuesta al cambio climático establecidos por 196 Estados más la UE, originada en 1992 y entrando en vigencia en 1994.
  • Cada año se reúne la Conferencia de las Partes (COP), la primera vez en Berlín en 1995, realizándose 24 hasta ahora, siendo la última en Polonia. Chile es la 25.
  • El “Acuerdo de París” del 2015 es un punto central de la COP, que compromete a los países en la reducción de emisión de Gases de Efecto Invernadero para mantener por debajo de la temperatura media de 2ºC, avanzando progresivamente a limitar a 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales.
  • Las temperaturas en 2018 estaban alrededor de 1,16 ° C por encima de la temperatura promedio de finales del siglo XIX, desde 1850-1900.
  • El Acuerdo de París entra en vigencia el 2020, coincidente con la COP25 en nuestro país.

Por lo bajo podemos decir que los antecedentes emanados cada año ejemplifican la disociación entre los informes y la voluntad política de quienes son el motor central de la responsabilidad ecocida planetaria reunidos en la COP. Un dato es que sólo EEUU compromete a través de la industria militar imperialista 80millones de toneladas de CO2, mientras que suma otros 70 millones de toneladas emitidas por el Departamento de Defensa de EEUU. Correlato de esto es que Trump sale del acuerdo de Paris en julio del 2017.

Todo este esquema muestra el disfraz verde de las potencias para mantener las cosas tal como están, una relación inherente es el poder económico del 1% que representa a las grandes corporaciones: 7  de las 10 compañías más grandes del mundo son petroleras, es decir acumulación capitalista a base de GEI. La globalidad del problema está lejos de ser erradicada a través de quienes son el escollo político y social para revertir la crisis ecológica, es en ese sentido que “Marx planteó que ‘el único límite del capital es el capital mismo’. Con esta formulación quería decir que el capital, no es  sólo un ‘montón de dinero’, sinó una relación social que implica que una cantidad de dinero se transforma en más dinero gracias a la extracción de una plusvalía correspondiente al trabajo no pagado y que deriva en la ‘explotación de sus dos fuentes principales de riqueza: la fuerza laboral y la naturaleza’”1.

Respondiendo a nuestra pregunta, la COP no puede revertir los efectos del cambio climático, ya que sus exponentes la provocaron y hoy instan a maquillajes verdes para sortear a la opinión publica, planteando sobre papel acuerdos utópicos aún en sus propios marcos como es el Acuerdo de París.

De disputas por el territorio, China, Rusia y EEUU hacía la APEC2019.

En menos tiempo nos encontraremos con el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico o APEC, otro espacio auspiciado por las principales economías mundiales con la visión de apertura económica como principal motor en la  liberación y desregulación del comercio y las inversiones en la región de Asia y el Pacifico.

  • Creado en 1998 a través de Australia y Japón.
  • Plantean la creación de un área libre para el comercio del Asia Pacifico (FTAAP)
  • Se definió el 2020 las “metas de Bogor” como fecha para el comercio libre y abierto en la región.
  • 21 miembros: Australia; Brunei Darussalam; Canadá; Chile; China; Hong Kong, China; Indonesia; Japón; Corea del Sur; Malasia; México; Nueva Zelandia; Papúa Nueva Guinea; Perú; Filipinas; Rusia; Singapur; Chinese Taipei; Tailandia; Estados Unidos y Vietnam. Perú, Rusia y Vietnam se suman en 1998
  • Representan al 40% población mundial, 60% del PIB global y 50% del intercambio comercial.
  • Es la segunda vez que se realiza en Chile, el 2004 aterrizó Bush a nuestro país mientras invadía medio oriente. El ex presidente Ricardo Lagos del Partido Socialista (Concertación) se paseaba con él sin ningún problema.

Las dimensiones de la primera APEC en Chile y lo vivido en la actualidad son panoramas muy distintos. Por un lado estamos atravesando a nivel mundial una creciente incertidumbre económica que tiene a gran parte de los países llamados emergentes en recesión, mientras que incrementa la deuda soberana y privada de las grandes corporaciones. Una tónica potenciada por la guerra arancelaria entre EEUU y China.

La caída de los beneficios de los capitalistas mantiene en perspectivas una próxima recesión mundial de dimensiones similares o mayores a la vivida en el 2008. Aquel factor apresura a las potencias a buscar reactivar sus economías a base de medidas contra la clase trabajadora y seguir potenciando la devastación de la naturaleza. Sobre esto nuestro continente adquiere en la división mundial el rol de exportador de materias primas, entramado de un territorio en disputa que enerva los intereses del capital extranjero.

Aquel diagrama potenciado por la caída de activos en la producción de tecnología en los países industrializados, abre la necesidad de empalmar con recursos que permitan su abaratamiento y nuevas inversiones de capital para su extracción, es así que el debate planteado en sintonía con la crisis económica y las políticas de la COP de conversión energética para abandonar la petrodependecia auspicia impulsos económicos a través de otros recursos, en este caso el litio por la capacidad conducente de calor y electricidad que provee para su almacenamiento de energía y que se encuentra en nuestro territorio.

Esta será una de las dinámicas de la APEC2019, en dónde ya se confirmó la venida del presidente chino, Xi Jinping, un negacionista del cambio climático al igual que Putin, mientras que Piñera insta a Trump a visitar el país en el marco del Foro. Este encuentro entre  potencias sumará un nuevo punto en la repartija mundial, en dónde la disputa  por el oro blanco será fundamentada por la necesidad de avanzar hacías las “energías limpias”, esquema que tiene un correlato con el progreso del TPP11 como medida de desregulación  comercial. Si bien en materia de apertura económica constituyen ciertos acuerdos, lo central es que la APEC se desarrollará en una dinámica de crisis económica y disputa interimperialista, en dónde los “anfitriones” son despensa de los intereses que presionan por recrudecer el extractivismo.

Todo esto involucra una proliferación del impacto socioambiental a través de la megaminería, por lo tanto la relación entre las políticas de la COP, los engranajes imperialistas de la APEC y los cimientos extractivos de nuestro país están relacionados y sintetizados en un punto central: la lucha contra la crisis climática es directamente anticapitalista y antiimperialista, involucrando un programa transicional que lejos está de cambiar material contaminante por otro de similares consecuencias, sino anclado en las necesidades de mayorías y no del capital.

Ni APEC, Ni COP. Por una salida anticapitalista y ecosocialista.

La Semana Mundial de Acción contra el Cambio Climático marcó dos antecedente claves: protestas a nivel internacional y de forma masiva. Esquema fundamental para enfrentar a los responsables del cambio climático que tendrán dos cumbres en nuestro país, por lo tanto continuar con dichas acciones serán esenciales para dar respuesta social. Aquella apuesta planteamos que debe ser robustecida con una disputa de ideas, ya que tanto la APEC como la COP se pronuncian frente a la crisis ambiental en función de conllevar las fracturas sociales a instancias afines a los intereses de los grandes capitalistas, el Capitalismo verde que promueven las corporaciones; a su vez actúan corrientes ideológicas representadas por las ONG’s que motorizan su acción a la presión gubernamental con la idea de convencer a quienes han llevado a la catástrofe climática, esta perspectiva no le molesta a quienes impulsan la COP.

Es por todo esto que la izquierda debe incorporar la agenda socioambiental de forma consecuente a la actividad política, las formulaciones dogmáticas del “productivismo” que no cuestionan las fuerzas destructivas y condicionan todo al “control obrero” como receta, sin importar lo contaminante de la fabrica o el daño ecológica y social que constituyen. Esta mirada productivista encuentra su versión reformista en quienes defienden a países como China en su rol de imperialismo progresivo, tesis con las que debemos polemizar.

Es por eso que como Movimiento Anticapitalista nos proponemos avanzar en debatir todo en nuestra ruta para cambiar el sistema, construyendo una fuerza militante que transcienda el actuar individual en forjar una fuerza colectiva que ponga en pie un proyecto integral: transicional y revolucionario ante la debacle capitalista y de crisis ecológica, desplegando medidas para reorganizar todo en dónde las mayorías que trabajan decidan. Un proyecto socialista con perspectivas ecológicas, feministas, anti-burocrático e internacionalista.  Sobre esta base te invitamos a dialogar y sumar voluntades, organizarnos para enfrentar en las calles a las cumbres de los contaminadores. Ni APEC, ni COP, avancemos en una salida anticapitalista y ecosocialista.

Joaquín Araneda, Movimiento Anticapitalista.

1 Rosa, Mariano (2018) Debates: Nuestro ecosocialismo. Liga Internacional Socialista: http://lis-isl.org/2018/12/27/debates-nuestro-ecosocialismo/

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