Plebiscito y nueva constitución. El feminismo en disputa

Por Francisca Barbosa en el periódico Alternativa Anticapitalista Nº5

A pocos días de que se cumpla un año desde el inicio de la rebelión de octubre y a la espera de la realización del plebiscito por la nueva constitución, los diversos sectores del movimiento social han definido sus posiciones y juegan sus cartas. El movimiento feminista, con su potencial radicalidad y fuerza impugnadora, pareciera instalarse hoy, como un espacio homogéneo de ideas que está por el Apruebo y la Convención Constitucional acríticamente. Pero esto no puede estar más lejos de la realidad.

Sí, las feministas de varios sectores nos encontramos en la calle, tejemos redes y conspiramos complicidad antipatriarcal como forma de resistencia. También tenemos acuerdos respecto a varios temas. Pero existen diferencias sustantivas respecto a nuestros horizontes y las estrategias que empleamos para acercarnos a ellos. El debate en torno al proceso constituyente actual es un reflejo de esto. Una reciente encuesta[1] muestra cuáles son los temas de interés de las mujeres a la hora de hablar de una nueva constitución. Entre los más apoyados están el derecho a la igualdad salarial (91%), el reconocimiento al trabajo doméstico y de cuidados (87%) y el derecho a la vida libre de violencia (86%). Los resultados nos hacen sentido a todes, porque además guarda estricta relación con el trabajo que hemos impulsado las feministas en los últimos años y que hemos logrado instalar en el debate. La pregunta es ¿cómo se logran estos cambios que ya hemos activado? ¿los canalizará el FA o el PC? ¿serán estos partido, a través del Estado y los cambios constitucionales y legislativos, les que impulsen los cambios que las mujeres y la disidencia sexual necesitamos? La pregunta de fondo apunta a cuestionar qué feminismo para qué sociedad.

No hay dudas que el Pacto del 25 de noviembre cocinado por los partidos del régimen, intentó canalizar institucionalmente las problemáticas que instaló la calle con fuerza el 18 de octubre del año pasado. Y no sorprende que así sea, pues quienes defienden el sistema actual actuarán cómo tal. El problema es cuando un acuerdo que no es democrático y que está hecho a la medida del neoliberalismo, sus quórums, sus sistemas de elección y sus tratados internacionales, intenta posicionarse como la única salida posible al mismo modelo que supuestamente intenta superar, apareciendo idóneo para “avanzar” en el fin de problemas tan profundos e inherentemente arraigados al capitalismo como lo es la explotación de las mujeres al interior de los hogares y la violencia machista.

En ese sentido, en enero de este año se realizó el Segundo Encuentro Plurinacional de las que Luchan, donde participamos cerca de 3 mil mujeres, acordando que nuestro camino no era ni la convención mixta ni la convención constituyente, sino dar la pelea por una real Asamblea Constituyente. Esa fuerza impugnadora del movimiento feminista es la que hoy debería expresarse. Sin embargo, la CF8M pareciera haber olvidado que acordamos movilizar para impugnar el cauce de los partidos del régimen que trató de cerrar el camino abierto que nos dejó la rebelión de octubre al llamar a votar por la Convención. Así, no se impulsa el ejercicio democrático de profundizar nuestras discusiones ni se denuncia de forma concreta que el problema no es legal, es político y las constituciones no cierran estos debates, de hecho, este proceso pondrá en evidencia que el esfuerzo por la construcción de una vida que merezca ser vivida dependerá de un esfuerzo combativo y anticapitalista.

Estos debates son la sana expresión de que en el feminismo las tomas de decisiones no son siempre pacíficas. Esto no tiene que ver con moralismos, tiene que ver con la elección de estrategias. La nuestra, es ir por todo y no conformarnos con los límites que nos impusieron desde arriba, haciéndolo expresamente. Llamemos las cosas por su nombre y seamos transparentes: el pueblo gritó Asamblea Constituyente y los poderosos dieron migajas con trampas mientras la represión sigue aumentando y las dirigencias de “izquierda” callan. No creemos en estar por fuera de los procesos, pero tampoco en acomodarnos a políticas conformistas como propone el feminismo de la socialdemocracia a través de la Asamblea Feminista Plurinacional. Aprobamos el fin de la constitución de Pinochet, pero no soltaremos las calles, no olvidaremos a nuestrxs presxs, mutiladxs y asesinades, seguiremos defendiendo el programa que alzó el pueblo el 2019 y no transamos nuestro horizonte ecosocialista ni revolucionario. Por una Asamblea Libre y Soberana!


[1] https://www.latercera.com/paula/constitucion-feminista-la-carrera-de-las-organizaciones-con-miras-al-proceso-constituyente/

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