Declaración de Anticapitalistas en Red sobre la crisis en Venezuela

Rechazamos la injerencia de EEUU en Venezuela
A Maduro el pueblo no lo quiere y a Guaidó nadie lo eligió
Solo el pueblo movilizado debe decidir su destino

Trump ha aprovechado el enorme desprestigio del gobierno de Maduro para realizar una injerencia inaceptable sobre la nación venezolana, amenazando incluso con la intervención militar para imponer a su títere, el derechista Juan Guaidó, quien se auto eligió como presidente provisional.

El gobierno yanqui cuenta para esta avanzada con la colaboración de los gobiernos del Grupo de Lima, totalmente funcionales a los mandatos del “amo del norte”, y la complicidad de la Unión Europea y la ONU, quienes tras el llamado al “dialogo” juegan el rol del “policía bueno” de esta ofensiva intervencionista del imperialismo.

Este intento golpista supuestamente se lleva adelante en nombre de la “democracia”. Algo que resulta de un cinismo increíble en boca de Donald Trump y los funcionarios del gobierno más avasallador de los derechos democráticos del mundo. O de Ivan Duque, presidente de Colombia y representante de un régimen de terror responsable de miles de desapariciones y violaciones a los derechos humanos y del proto fascista Jair Bolsonaro, defensor de la peor dictadura de la historia de Brasil, que fueron los encargados de anunciar las posturas del Grupo de Lima sobre Venezuela desde la Cumbre imperialista de Davos.

Rechazamos de plano esta agresión que vulnera el elemental derecho a la autodeterminación de los pueblos. Todo el cacareo sobre la “democracia” que la rodea está puesto al servicio de imponer un gobierno ilegítimo que les permita expoliar a su antojo los enormes recursos de Venezuela, lo que traerá mas penurias para los trabajadores y el pueblo venezolano.

A su vez el gobierno de Nicolás Maduro ha perdido todo consenso social. Las enormes movilizaciones y protestas que en estos días se desarrollan en este país, a las que se han sumado numerosos contingentes provenientes de las barriadas populares, así lo demuestran.

Su política de sostenerse él y toda la burocracia que lucra con las prebendas derivadas del control del estado para hacer negociados, provocando un enorme desfalco a la nación, mientras gobierna con capitalistas amigos y sigue permitiendo que las corporaciones extranjeras se enriquezcan, es la responsable de la crisis humanitaria que vive el hermano país caribeño y de la indignación del pueblo venezolano que ya no soporta la prepotencia, la corrupción y las penurias a las que se lo viene sometiendo.

El gobierno actual de Venezuela no tiene nada que ver con la izquierda o el socialismo. Detrás de un discurso anti imperialista mentiroso, se esconde un gobierno capitalista que usa métodos represivos para contener el descontento popular y defender sus privilegios. Ellos, con su accionar, son los responsables del fortalecimiento de personajes nefastos como Guaidó, así como el PT lo ha sido del surgimiento de Bolsonaro en Brasil y todo el falso progresismo latinoamericano de que emerjan alternativas de derecha.

Maduro no puede seguir gobernando seis años más. Ha perdido el respaldo popular. Si intenta seguir, apoyándose en el aparato del Estado y sus fuerzas armadas, va producir un baño de sangre inaceptable como el que ha producido Daniel Ortega en Nicaragua para mantenerse en el poder contra la voluntad de las mayorías populares.

Tampoco puede aceptarse un gobierno impuesto por Estados Unidos, sea de la forma que sea. Y si lo intentan por la vía de una invasión militar, los trabajadores y los pueblos que diariamente sufrimos las agresiones de la bestia imperialista tendremos que cerrar filas para derrotarlo.

Como dicen nuestros compañeros de Marea Socialista en su declaración del 23 de enero, lamentablemente en esta crisis “los trabajadores y el pueblo no han logrado tener una alternativa propia e independiente, que represente sus reales intereses y angustias, por lo que ha quedado atrapado entre la burocracia y el capital. El resultado de esto es que se reinstala la polarización, entre los políticos de un gobierno corrupto que controla el poder y los parlamentarios de partidos de los grandes empresarios que explotan a los trabajadores. Porque, los patronos que financian y promueven a los partidos de oposición de la derecha tradicional, también se benefician y pagan los miserables salarios impuestos por el gobierno de Nicolás Maduro-PSUV-Militares. Y no tienen otra propuesta económica que la de seguir descargando la crisis sobre el pueblo mientras aseguran sus ganancias y sus negocios.”

Por todo esto es un deber de la izquierda revolucionaria ayudar a construir una alternativa independiente, profundamente anti imperialista, dispuesta a enfrentar cualquier intento golpistas, pero con claridad suficiente para no marearse con los cantos de sirenas de una burocracia que es la responsable principal de que se haya llegado a la actual situación.

En Venezuela debe decidir soberanamente su destino el pueblo trabajador movilizado. Existen distintos mecanismos democráticos que pueden permitir que se exprese la voluntad popular: plebicitos vinculantes, elecciones libres a todos los cargos, nuevos procesos constituyentes.

Los trabajadores y demás sectores populares son los únicos que pueden garantizar una salida democrática a la crisis y además, que los enormes recursos petroleros y auríferos con los que cuenta el país sean utilizados para responder a la emergencia humanitaria, reconstruir la devastada economía y garantizar la alimentación, la salud y la educación para todos. Los que no tienen nada que perder y todo por ganar, si se deja de pagar la ilegítima deuda externa, se nacionaliza la banca y se recuperan los 500.000 millones de dólares desfalcados al Estado. Los únicos que se verán interesados en imponer el control obrero en toda la industria, los servicios y repartir la tierra entre los que quieran trabajarla.

Desde Anticapitalistas en Red, llamamos a movilizarnos internacionalmente en apoyo al heroico pueblo venezolano.

¡Fuera yanquis de Venezuela!
¡Ni Guaidó ni Maduro! ¡Qué se vayan todos!
¡Qué decida democráticamente el pueblo trabajador!
¡Por un gobierno de los trabajadores!


24 de enero de 2019